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diciembre 11, 2018

Por qué trasladé mi trabajo a un coworking

Claves para decidirse a abandonar la casa y tener una oficina

coworking

Recientemente he trasladado mi lugar de trabajo desde casa a un espacio de ‘coworking’. He estado más de un año y medio realizando mis proyectos de diseño desde una habitación de mi casa, y aunque hay cosas que me han gustado de la experiencia, muchas otras no, y éstas últimas son las que han motivado el cambio. En este post te voy a contar mi experiencia personal al entrar en unas oficinas compartidas, un coworking en su término original inglés, así que si te estás planteando esta opción, sigue leyendo.

Las causas del “cambio”

Trabajar desde casa a muchos les puede parecer un lujo, un “planazo”, pero lo cierto es que no es tan sencillo ni bonito todo. Centralizar tu vida, tu hogar y tu trabajo en un mismo lugar exige mucha disciplina y tiene bastantes inconvenientes.

El primero de ellos es que no llegas nunca a “desconectar” del trabajo. Siempre que estés en casa descansando y tengas un proyecto por terminar, es difícil no acabar sentándote para finiquitar esas tareas pendientes. Eso le quita tiempo a tu ocio, y tu cabeza “siempre está conectada al trabajo”.

El segundo inconveniente es la soledad. Estás en tu casa, sin nadie más, y en tareas creativas como la mía hay días que no necesito salir porque tengo muchas cosas que hacer, y eso es malo. Es imprescindible salir, hablar con gente (no vale por teléfono), cambiar de ambiente e interactuar.

El tercero es la facilidad con que se pierde el tiempo a menos que seas muy (muy) disciplinado. No hay jefe, no hay horario, solo lo que tú te marcas… y las redes sociales, los platos para fregar o la sobremesa más larga de lo recomendado pueden torpedear tu jornada y productividad. Estás demasiado cómodo en tu sofá después de comer, y cuesta volver a la tarea.

Y por último, voy a comentar la necesidad de recibir clientes. En mi trabajo el contacto personal es prioritario para recibir el proyecto, para revisarlo, para trabajar codo con codo muchas veces. Eso en casa no lo puedes hacer. Está claro que te puedes desplazar con un portátil a la empresa del cliente o a una cafetería, pero es aconsejable tener un sitio donde tú puedas atender. Mejora la imagen de tu negocio y los clientes siempre están mejor atendidos.

Hay alguna razón más que destacar, pero estas cuatro son las más importantes según mi parecer.

coworking

Imagen de un coworking (Unsplash)

Por qué un coworking

De momento te he explicado por qué quería cambiar, dejar el trabajo en casa. Ahora te cuento por qué he elegido un coworking.

Por si no estás familiarizado con el término, un coworking es una oficina compartida, un lugar normalmente con salas grandes donde trabajan decenas de personas juntas de distintas empresas. Eso favorece las relaciones entre los ‘coworkers’ ya que salen proyectos colaborativos o se llega a acuerdos como socios. Suele haber una recepción común, sala de reuniones, zona de relax, comedor…

Cuando me planteé dejar la “oficina en casa”, ni por un momento pensé en alquilar una oficina o local comercial para el estudio, ya que mis colaboradores no trabajan a diario conmigo ni tengo empleados a cargo. Además, me pareció absurdo dejar una habitación de casa donde trabajaba normalmente solo, por un habitáculo en otro lugar para seguir solo.

Si tu empresa está arrancando, un coworking es un lugar perfecto para crecer

Por todo eso el coworking era perfecto. Un espacio amplio, con todos los servicios y comodidades para los clientes, un lugar de encuentro con colaboradores donde poder reunirnos y trabajar, y sobre todo un sitio donde interactuar con gente a diario. Además, en cualquier coworking se respira un ambiente lógicamente empresarial, de trabajo, con lo que eso ayuda a reducir la procrastinación y te motiva a organizar tus tareas y a tener unos horarios fijos (y cumplirlos). Y en los ratos de descanso, a la hora de comer siempre coincides con alguien, o al tomar un café, lo que aumenta la posibilidad de sinergias o de desconectar un rato sin más.

A nivel fiscal y económico, muchos coworkings permiten poner su dirección como domicilio social de tu empresa. Si eres autónomo, esto te interesa, ya que recibirás tu correo allí y te desgravarás el IVA de las mensualidades, así como incluirás el contrato de alquiler en tu renta. Y cómo no, en el precio del alquiler suele entrar luz, conexión a internet de alta velocidad, servicios de limpieza… Genial, ¿no?

Alianzas de futuro

En mi caso, me instalé en el centro de negocios Terramar de Finestrat. En su coworking comparto espacio con compañeros de distintos sectores, y algunos me aportan mucho valor para realizar proyectos on-line. Esto es estupendo porque sus perfiles me encajan, y me permite contar con ellos para algunos trabajos con el lujo que supone tenerlos al lado. Si a todo esto sumamos que son muy buenos en lo suyo, es un tándem inmejorable. Y a la inversa también es válido, mi perfil les puede venir bien para la parte creativa de sus proyectos, por lo que los compartimos de manera bilateral.

Con el resto de compañeros, aunque no sean del mismo sector, pueden necesitar un catálogo, tarjetas, un logotipo… o yo de ellos algún servicio o producto que ofrezcan en sus empresas. O sin que esto se dé, pues compartir algún momento de desconexión o echarles una mano si la necesitan.

sala de relax coworking

Sala de relax del coworking donde trabajo

El contacto diario con emprendedores es enriquecedor, y puede ayudarte a encontrar socios o aliados para tu negocio

Mis conclusiones

Trabajar en un coworking es, bajo mi experiencia, una gran decisión. Por el momento todo es positivo: interacción diaria con gente, lugar cómodo para trabajar, ambiente agradable, lugar accesible y bien situado para los clientes, con beneficios fiscales y, sobre todo, una separación necesaria de mi vida y mi trabajo diario, desvinculándolo de mi casa. Te recomiendo que lo pruebes si tienes oportunidad.

Pero ojo, un coworking puede no ser lo mejor para ti. No lo será si:

  • Te gusta trabajar solo.
  • Necesitas silencio absoluto para concentrarte.
  • Te gusta escuchar música mientras trabajas (en un coworking tendrás que utilizar cascos para no molestar a tus compañeros).
  • Tienes horarios discontinuos. En un coworking hay horario de apertura y de cierre, y debes adaptarte a ellos.
  • Eres muy disciplinado y disfrutas trabajando desde casa, así te evitas desplazamientos.

Cuéntame tu experiencia en coworkings en los comentarios, o pregunta tus dudas (prometo responderlas).

Y recuerda que si quieres mejorar la imagen de tu empresa, ahora me encontrarás en la Avenida País Valencià 7, en el centro de negocios Terramar, oficina 16 – Finestrat (Alicante). Te aconsejo que pidas cita previa por e-mail o por teléfono, así te podré atender mejor. Recuerda que somos tu estudio de diseño, somos Esmero creativo.

Comentarios

  1. Genial el post, David.

    Quizás con el tiempo haré lo mismo que tu.

    Que vaja mooolt bé =)

    • David Ivorra

      Gracias Arantxa. la verdad es que trabajar en un coworking es una experiencia que recomiendo probar. Anímate, seguro que te va genial en tu negocio 🙂

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David Ivorra Buades

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OPINIÓN, PRODUCTIVIDAD